Todo vale a la hora de hacer política,  incluso ser miserable.

Entre novias y despechados,  los anti cuarentena, los anti vacunas rusa  y por sobre toda las cosas los ANTI,  hicieron circular todo tipo de versiones que desprestigiaban  al gobierno  de Rusia y a la Sputnik V sin olvidar claro está,  al gobierno de Alberto Fernández.  

Por Jesús Marcelo Delise jmdjesusmarcelo@gmail.com

Desde Nación, Provincia y Ciudad,  en un cuento de nunca acabar, una constante desmentida  mientras al mejor estilo del show debe continuar,  el orco opositor se negaba sin mayores argumentos  a dejar de lado la actuación y mostraba la peor cara de la barbarie porque amigos, arengar por la no vacunación,  no es otra cosa que la barbarie misma en su más estúpida expresión

Lo cierto es que el gobierno luchaba por retener en casa a la mayor parte de la población mientras los anti cuarentena desfilaban por el obelisco  sin tener muy en claro porque estaban parado en ese lugar, claro, el resultado fue el inevitable, cientos de contagio y la muerte misma que paso por las calles de corriente y la nueve de julio dejando en claro que la pandemia,  era cosa seria y no venía por un partido político sino por todos por igual.

en pleno pico de contagios de coronavirus, las manifestaciones  fueron  impulsada desde las redes por referentes del Macrismo como Patricia Bullrich y Hernán Lombardi, sin olvidar que la mismísimas cuentas oficial del PRO al grito de libertad,  sacudían el tablero y he invitaban a ser parte de un acto patriótico.

En el Obelisco,  se mezclaron los reclamos contra la cuarentena, las teorías conspirativas sobre la pandemia y los rechazos a la reforma judicial, vale decir, se mesclaba todo, a tal punto que muchos ya ni siquiera sabían porque estaban manifestándose.  Por aquel entonces y como es de costumbre en este tipo de acontecimiento, no faltaron las agresiones a periodistas que consideraban oficialista.

El dirigente radical Luis Brandoni y el extitular del Sistema de Medios Públicos, Hernán Lombardi,  armaron un «corralito»  para intentar escenificar una distancia social que no se vio en el epicentro de la marcha.

Caravanas de autos rodaban  por la nueve de julio  con banderas  que flameaban de la mano de hombres y mujeres saliendo del interior de su auto  y los relatos, marcaban un revuelto de incoherencia más bronca contraída al mejor estilo de mujer despechada.

 Una mujer, que dijo haber llegado en su vehículo mientras se roseaba  con alcohol a cada rato aseguraba a la señal de   TN que marchaba por «la reforma de la justicia». «Vinimos por la justicia, por la libertad, porque queremos un país con democracia plena», mientras otra mujer agregaba, «No a la reforma judicial, no a nada, no a nada».

«Cuidarse no es aislarse, no es encerrarse,  es alimentarse, oxigenarse, asolearse, y  eso lo dice la inmunología», dijo a Crónica TV Marcelo Peretta, del Sindicato de Farmacéuticos y Bioquímicos. «Si vos encerrás a una persona, le bajás las defensas, y en consecuencia está propensa a enfermarse, está con miedo porque cree que el virus lo va a agarrar», agregó y sostuvo que «lo que nos va a salvar es la inmunidad natural».

Los días pasaban y los números de contagio aumentaba y con ellos,  los muertos comenzaron a contarse por cientos

Sergio Lapegüe, un combatiente aguerrido de la anti cuarentena  y de la vacuna rusa contrajo el coronavirus y termino internado por COVID-19 en terapia intensiva  en un estado más que crítico,  dejando una imagen de mucha angustia es sus grabaciones por YouTube,  donde cuenta lo mal que la está pasando.

Brandoni,  otro fiel combatiente de la infesta dura,  se encuentra internado en terapia por coronavirus y una vez más,  la realidad supera a la ficción y a la estupidez.

Por otro lado, Elisa Carrió fiel a su estilo, no dudo en decir que La vacuna es un negocio de Cristina Kirchner y los rusos y hasta tuvo la osadía de demandar al mismísimo presidente de la nación por envenenamiento.

«El gobierno nacional no ha tenido la más mínima seriedad en el tema de la vacuna. Jamás me pondría la vacuna, porque no hay información clara», señaló Carrió. Y, al respecto, supo sentenciar: «Ha sido un negocio entre Cristina Kirchner y los rusos».

La titular de la coalición cívica atribuyó la compra de la vacuna rusa a una imposición de Cristina Kirchner y no dudo en  adjudicarle  un negociado con el país ruso, también adjudicó a una cuestión geopolítica. «Los chinos y rusos se están peleando por inversiones en el territorio argentino,  estamos en una alianza geopolítica muy peligrosa», consideró Carrió y todo esto mientras se discutía el regreso al aula y las vacunas rusas llegaba a la argentina por su aerolínea de bandera.

A todo esto,  la  revista científica The Lancet publica los resultados de los estudios intermedios de los ensayos de fase 3 de la vacuna Sputnik V, desarrollada por el Centro de Investigación Gamaleya de Rusia, que arrojaron una eficacia del 91,6 por ciento en la prevención del coronavirus y con ello, dejaba en orsay a unos cuantos falsos gurú que constantemente aparecían en  los principales informativo o programas periodístico políticos  para despotricar contra el gobierno y vaticinar un desastre a nivel nacional.

El viernes a las 13.30 el presidente Alberto Fernández salió del Centro Cultural Kirchner  donde lanzaba el Consejo Económico y Social, un proyecto político y económico de largo plazo, que, además aporta electoralmente.

Cuanta que mientras caminaba hacia la salida del centro cultural, un colaborador le contó la bomba que había lanzado Horacio Verbitsky.

Alberto Fernández  se comunicó de forma inmediata con Ginés González García.

– ¿Qué es esta locura? ¿Es cierto lo que dice Verbitsky?

– No es nada. Vacunamos a algunos amigos que lo necesitaban, gente mayor. Lo arregló mi secretaria.

-Quiero un informe por escrito de todo lo que pasó reclamo el presidente de la nación.

Horas después,  los medios lanzaban la primicia, Fernández  había pedido la renuncia de su ministro estrella  Ginés González García, un prócer del peronismo, que armó el plan Remediar, impulsó la Ley de Genéricos, diseñó el plan de lucha contra el COVID-19, consiguió millones de vacunas para los argentinos, pero que terminó  saliendo por la puerta chica después de que un error le marcara el fin de su gestión.

Muchos cuentan que Ginés  ofrecía vacunas a sus amigos con total naturalidad. La mayoría declinó el convite. Sin duda, uno de los principales exponente del gobierno de Fernández no estaba comprendiendo la gravedad del asunto.

Se cuenta que Ricardo Roa, el número dos de Clarín,  se comunicó con Ginés para pedirle una dosis para Jorge Aranda, uno de los accionistas mayoritarios de Clarín. «Pero que no sea la rusa,  después de todo, era cuestión de ser vacunado pero no quedar tan mal parado».

Otro que llamó para pedir una vacuna fue Horacio Verbitsky, quien también recibió una respuesta positiva y término siendo  la marca registrada para que todos los hechos salieran a la luz.

Otra de las cosas que supimos,  es que el  jueves a media noche, le llegó al ministro la versión de que un periodista de Clarín estaba investigando su sistema de vacunación de amigos y que iba a ser la tapa del diario del viernes,  al instante,  Llamó a Roa y se quedó tranquilo, nadie iba a publicar nada  a sabiendas que si así lo hiciesen,  quedarían todos pegados.

El avispero estaba agitado y Horacio Verbitsky, estaba consciente de esto,  mas no dudo en encargarse personalmente del asunto.

Horacio Verbitsky  se había vacunado a escondidas y además,  armó un guion con una versión colorida de su vacunación que término tirando  en la radio como si fuera lo más normal del mundo. «Estaba yendo para el Posadas y me avisaron que los médicos estaban en el Ministerio. Por eso fui para ahí» supo contar.

Lo más simpático,  es que al terminar con la radio dejó un mensaje a Ginés:  «Mira como le mojé la pólvora a Clarín».  Lo cierto es que a las pocas horas,  pólvora mojada o no, estallo  y dejo a Horacio Verbitsky marcado y fuera del Destape más  un ministro de salud con un trabajo impecable en perfecto estado de cocción  para que las fieras de la oposición salieran como buitre a carroñar cuanto más pudieron sobre su persona.

Lo cierto es que el grupo clarín no pagó ningún costo, porque el pedido de la vacuna no quedó registrado en ningún lado y pudo limpiarse con una simple desmentida. Verbitsky se tuvo que alejar del medio que lo había contratado y dejar unas cuantas aclaraciones con pedido de disculpas incluido en su portal el Cohete a la luna.  

Las redes sociales estallaron, personajes como Patricia Bullrich o  Graciela Ocaña tienen los dientes bien afilados y están lanzando artillería pesas no solo en contra del ex secretario de Salud, sino contra todo el gobierno.  Los medios hegemónicos,  felices por tener todo en bandeja bien servida,  disfrutan el festín que aspiran le durara un par de semana.

Mientras tanto,  Carla Vizzotti tiene la enorme tarea de continuar con un trabajo ejemplar realizado por su antecesor, trabajo que deberá llevarlo a cabo entre el medio de un fuego cruzado lanzado por una oposición que promete no desperdiciar la equivocación de Ginés González García y llevar el estatus de odio a su máxima expresión, en definitiva, todo vale a la hora de hacer política,  incluso ser miserable.

 

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