En Presidente Derqui, Llegaron ya, los reyes eran tres.

 
 
Por Jesús Marcelo Delise
 
Papá Noel, los Reyes Magos, el Ratón Pérez, el Hada de los dientes o el Conejo de Pascua, figuras presentes en la infancia, compartidas ilusión que se transmiten de generación en generación, un relato universales que forman parte de representaciones sociales y que ponen de manifiesto nuestro pensamiento sobre el mundo, mientras nos hace interactuar con lo que somos y lo que soñamos ser, hasta que nuestra alma se endurece para así adquirir la etiqueta de maduros, dejando atrás ese paso mágico llamado sueños y anhelos de la infancia.
 
Soy un hombre de 53 años, un hombre que ha caminado por los siglos de crecimientos y formación y mi experiencia desde lo humano y profesional, me a enseñado que estos relatos universales tienen un valor muchas veces ignorados por nosotros.
 
 
La imaginación de los niños no es un contrapunto de fantasías que solo está por esa falta de agilidad a la hora de reflexionar, en lo personal, estoy convencido que transmiten valores morales y sociales, dan lugar al despliegue de la curiosidad y desarrollan la capacidad de juego, nos enriquecen con sus símbolos que tienen un gran valor en el desarrollo de la estructuración del psiquismo humano, para ser más simple, construye un alma llena de pureza que tristemente, con el tiempo, sufre metamorfosis que nos cambia a veces para bien y otras, bueno, no vale la pena mencionarlo.
 
Aunque el origen de los Reyes Magos es bastante incierto y sólo se mencionan en el Evangelio de San Mateo, la historia nos deja una receta que tiene todo los condimentos para hacer que los niños puedan soñar y los mayores podamos sentirnos niños otra vez.
 
 
La idea de que tres reyes llegaron a Jerusalén guiados por una estrella para ofrecer a un Niño, oro, incienso y mirra, alimenta leyendas y llena de ilusión a millones de corazones, pero por otro lado, para mi, tiene un condimento extra que lo hace aún más fascinante,.
Esa historia, donde una familia trae a la vida a un niño en un establo, en condiciones claro está que no pudieron ser muy agradables, me resulta un verdadero cachetazo para quienes entienden que la opulencia lo es todo, ¿oro, incienso y mirra traído por tres reyes a un niño sumergido en la pobreza extrema?’ esta es una historia que simplemente me dice, la vida, es la mayor riqueza que podemos tener y la grandeza del hombre, no está más que en el interior, en ese lugar donde late la esperanza y los sueños universales.
 
En Presidente Derqui, la magia se vistió de sencillez y la estrella de Belén no fue más que ese gesto de amor infinito entre quienes aprendieron que el dar, es simplemente el verdadero camino para recibir.
 
 
Llegaron ya los reyes eran tres, pero claro, no llegaron montados en camello, ni recorrieron un caminos por el desierto sobre carrozas mágicas, los tres reyes magos, llegaron sobre una camioneta bordo que siempre se la ve transitar cuando se trata de estar al servicio de la comunidad en presidente Derqui y en todo Pilar.
 
Llegaron ya los reyes eran tres y los ojos de los pequeños se iluminan ante tan fantástico espectáculo, nadie preguntó quién era Melchor, Gaspar o Baltasar, simplemente, al ver que los reyes llegaban, corrieron hacia ellos con los brazos abiertos y las ilusiones a flor de piel y todo esto, mientras quien suscribe, sentía que su corazón latía con fuerza y sus ojos se humedecían por esa fascinante imagen que lo hacía sentir más vivo que nunca.
 
 
Los niños y la fascinación, la fascinación es tan grande y la expectación tan intensa que, agarrados a los brazos de mamá o de papa elevan su cabeza para alzar su mirada hacia lo más alto de sus sueños.
 
En presidente Derqui, los tres reyes magos recorrieron las calles de los barrios montados en una camioneta roja, tan roja como bordo, se sacaron fotos junto a cada niño y su mirada atónita llena de admiración más sueños que solo ellos pueden alcanzar. Repartieron regalos, y golosinas, bailaron, cantaron, se abrazaron y por un instante dejaron en claro que la magia existe, solo se necesita muy poco para conseguirla, y con ella, esta muy claro que se puede construir un mundo más equilibrado, más justo para todos.
 
 
Los niños son la clave del futuro, y está en cada uno de nosotros trabajar para que nunca falte una sonrisa más la mirada cómplice en cada una de sus caritas. Los vecinos de Presidente Derqui así lo entendieron y se vistieron de reyes magos para que no falte en ninguna familia las ganas de soñar y descubrir que los reyes yo no son solo tres, sino que son todos los que estén dispuestos a dar un pedacito de sí para que cada niño nunca deje de sonreír, solo depende de nosotros y nuestras ganas de soñar.
 
 
Mis infinitos agradecimientos a la agrupación 17 de octubre que ha hecho de este 6 de Enero, un día inolvidable.
 
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