DISCRIMINACIÓN ANIMAL.

 

 

Por KIETAIBL GUSTAVO

Conversaba STEFHY, una preciosa bull dog francesa con JOHN, un galante viejo pastor inglés, cuyo pelo largo color gris y blanco relucía. Intercambiaban opiniones acerca del clima y de su última fecha de desparasitación mientras se acercaban lentamente a la casa del otro integrante del grupo de paseo.

Tanto el paseador como los dos canes, esquivaban la gran cantidad de pozos y baldosones sueltos en la vereda. Se tornaba dificultoso maniobrar entre ellos.
Unos segundos más tarde del sonido ronco del timbre, se abrió la gruesa puerta de la vieja casona y apareció PAUL, acompañado por su empleada doméstica, un deslumbrante ovejero alemán de pelo largo ya entrado en edad que pronto se incorporaría a la charla entre JOHN y STEFHY. Se conocían hace varios meses.

PAUL comentó que ayer lo habían vacunado y que el dolor en el lugar de la aplicación aún persistía, ardía bastante por momentos.

El olor a pan recién horneado de ambas panaderías ubicadas en sendas esquinas generaba salivación excesiva en el grupo. Pocas cuadras más adelante se incorporó al paseo, SWEETY una joven y seductora dogo de Burdeos, perfumada y acomodada a la medida de su pedegree.

Pero, hoy sería un día especial para todos ya que un nuevo integrante se sumaría a la pequeña manada para compartir los frescos paseos matutinos. Todos, o casi todos, estrenaba correa y collar, los había de colores flúo o al estilo animal print. JOHN estrenaba unas botitas de goma y tela de cordereu traidas de Miami.

El nuevo integrante generaba comentarios. La intriga y el misterio se apoderaron del ambiente. Se preguntaban si sería un braco alemán, un setter inglés o un pastor de los pirineos. Pronto se revelaría el misterio. Faltaban pocas cuadras para el desenlace. Es más, no sabían si era macho o hembra y tampoco querían preguntar al paseador.

Se abrió el ancho portón y asomó NEGRITO un mestizo, un calleger (callejero), mezcla de cordón y vereda, de pelo corto marrón y negro con cara de pendenciero. La sorpresa fue instantánea, transformando la recepción en algo no muy amable.

Los comentarios al paseador se hicieron cada vez más agudos, elevados de tono. Olfatearon al pobre NEGRITO por todos lados y aparentemente no llegaba a cubrir las expectativas del grupo. El nuevo integrante se sentía acorralado, incómodo.

Las críticas al nuevo integrante fluían. Alguno susurró algo acerca de su dentadura, otro se refirió a sus oídos. PAUL, se auto convenció de que el nuevo integrante
no tenía sus vacunas al día. STEFHY comentó entre dientes que un mestizo entre ellos bajaba el nivel del grupo y sugeriría al paseador aceptar solo perros de raza. PAUL acotó intencionalmente que le había visto pulgas caminando por el lomo, cosa que era falsa y SWEETY estaba perpleja y ofendida por tener que pasear con un mestizo y no hizo más comentarios, se notaba el malhumor. JOHN mientras tanto se posicionó por delante del grupo, no quería tener contacto visual con NEGRITO, ni rozarlo quería.

Una vez finalizado el paseo diario acordaron con el paseador no retirarlo más de su casa, según ellos no se había integrado y el grupo ya estaba formado, estaba cerrado pero se podía hacer alguna excepción solamente si el nuevo integrante fuese de raza. Fue así el primero y último paseo de Negrito, por lo menos con este grupo.

Tranquilos, por suerte esto es un cuento, un relato fantasioso, los perros no discriminan, no tienen esa capacidad innata, esa capacidad pertenece solamente a la raza humana.

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