¿Cuando hablamos de Pobre entre los pobres de que hablamos? «M» conto una historia que nos conmovió a todos, la hipocresía, fue parte del paisaje.

La mitad de las personas en situación de pobreza crónica tiene menos de 15 años, su mayoría, tiene un nivel educativo bajo y si bien,  los adultos tienen trabajo, éstos son precarios y sin aportes de seguridad social o cobertura de salud.

Por Jesús Marcelo Delise jmdjesusmarcelo@gmail.com

No podría establecer los distintos parámetros que distinguen a la pobreza, pero creo no estar equivocado,   cuando hablamos de pobres entre los pobres, hay un mundo completamente perdido que se aleja de nuestra imaginación.

Hay un mundo simplemente olvidado,  no solo por esas construcciones de estado,  donde sus plataformas parecen haber cortado de raíz estos temas, sino también por una sociedad que aprendió a vivir indiferente, como si estos seres humanos fueran  inevitablemente parte del paisaje.

El drama de los "sin techo": un censo no oficial registró 7.251 personas en situación de calle en la ciudad de Buenos Aires - InfobaeHablar de los que perdieron todo  por múltiples razones y quedaron en situación de calle, es hablar de la desidia, es hablar del olvido, es hablar de hombres  mujeres y niños que incluso perdieron  la esperanza y deambulan  por nuestras calle de forma invisible al resto de los mortales,  mientras se transforman en los seres humanos,  más vulnerables de nuestra  sociedad.

Estar viviendo en la calle sin lugar a duda es mucho más que una problemática material.

En los barrios humildes o mal llamado villa,  hay un tejido, hay una comunidad, hay una red de sostén y acompañamiento muy fuerte.

RosarioEsMás | Agenda de Medios | Asistencia alimentaria y coronavirus: la UNR también atenderá a personas en situación de calleLa vida en la calle,  implica una pérdida de los vínculos, una pérdida de esas redes de contención donde uno puede involucrarse,  ser parte de algo y todo esto sin olvidarnos de la pérdida de ese concepto tan arraigado como lo es el concepto de  familia, en definitiva, una red social completamente destruida  que da como resultado, un ser humano  en quiebre total

Terminar en situación de calle, implica muchos estamentos sociales previos que debieron fallar,  siendo  la calle,  la nada misma, vale decir,  el último eslabón  de una cadena vertiginosa y quebrada  que dejó sin aires de futuro a esa  persona que ya no puedo hacer otra cosa más que entregarse a su propia suerte.

Está muy claro que cuando hablamos de personas en situación de calle,  hablamos de personas excluidas de un sistema que los expulsa y que difícilmente les permita insertarse nuevamente en un país donde las oportunidades para las clases preparadas son escasas y la clase media es cada vez más pobre.

Cuando hablamos de hombres mujeres y niños en situación de calle, no solo estamos haciendo hincapié en gente que se quedó sin trabajo, sino que se quedó sin herramientas y sin esperanzas para continuar  avanzando en la vida.

El lunes 15 de Marzo una historia atravesó el inconsciente colectivo y se instaló como si fuese una ventana abierta a un mundo que siempre aparento ser desconocido sobre todo para la opinión pública.

De repente, las calles se pintaron de protestas y reclamos, su magnitud,  no se diferenciaba  a las protestas  que  nos tienen acostumbrado a todo los argentinos 

«M»  había desaparecido, y los argentinos todos, reclamamos que regresara a casa sana y salva. El problema es que «M»  Yael Beloso  no tenía casa,  ella y su  familia son parte del paisaje callejero, son esos seres humanos que están en nuestro camino y no vemos o  no queremos ver,  incluso,  sus huellas  parecen girar en círculo sin rumbo  y nos da un llamado silencioso en cada ocasión que puede  y claro, nosotros nada  y lo peor , muchas veces nos hablan  pero aun así permanecen invisible a nuestros ojos.  

«M» vive en la calle, duerme en algún rincón que aparenta ser cómodo,  y cuando los días aparentan ser  normales, descansa sobre un colchón de goma espuma dentro de una carpa junto a su mamá Estela.

Es cierto que el hogar es el hogar sin importar su fisonomía o Arquitectura,  pero es que este casa que pretende constituir un hogar  tiene nylon y algunos trapos, con dos  árboles bajos que sirven de respaldo,  la tela de un cartel, la lona de una pileta, y dos acolchados  uno de rosas y otro de perros dálmatas, más el peso de dos tablas de maderas que  mantiene estirados  a todo los elementos y  componen sus  paredes.  

Esta realidad que se repite una y otra vez en cientos de «M» que nunca regresan a casa porque su casa es sin lugar a duda el olvido y la desesperanza, hoy salió a la luz y nos deja muy en claro que algo está fallando en nuestra sociedad.

Hacía días que ese hogar precario estaba  deshabitado,  los vientos y las lluvias sacudieron sus paredes de nylon trapos y cartón que no ofrecieron resistencia y se quebraron dejando a la luz  su interior.

El común denominador era  la basura y todo lo que implica sobre ella, y lo peor aún,  podría atreverme a decir que eran sus  bienes, su  patrimonio y los recursos de una familia.

«M»  nació y se crió ahí, en la casilla de la esquina de la manzana cinco de la villa Cildañez, a metros de la intersección de las avenidas Dellepiane Norte y Escalada.

A metros,  una realidad un poco más cómoda.  Parque Avellaneda, Villa Soldati y Villa Lugano, el sur degradado de la Ciudad más rica de la argentina, de la ciudad de los grandes emprendimientos inmobiliaria, la ciudad desde donde todo se dispara ya que todo está ahí, su administración, su políticas, su mundo especulativo, una ciudad de Buenos Aires que lo tiene todo,  incluso seres humanos olvidados

Tras un arresto, sigue la desesperada búsqueda de Maia - LA NACIONLa gente salió a la calle a reclamar por «M», los medios de comunicación  no se olvidaron del show y armaron todo tipo de libreto, la madre de  «M»  pidió la presencia de Berni y este, no se hizo rogar, se hizo presente, hablo con Estela y después orquestó una conferencia de presa mientras la madre de «M»  ya casada fue a descansar sobre un colchón que se encontraba claro está,  en la mismísima calle

La crónica no sería completa si no hablamos de Carlos, ese  hombre desconocido que apareció de la nada y fue uno más de esa familia olvidada.

Carlos jugaba con «M», la alzaba, le hacía upa. Andaban en bici por las calles y por el terraplén que separa la calle de la autopista.

La madre de Maia se enteró en vivo por Radio Universidad, que su hija apareció - Cba24n - Noticias de CórdobaCuentan que Estela es adicta al paco, hija de la villa, víctima de la vulnerabilidad y de la pasta base y claro un Carlos interesado en ella y en su hija, podría llegar a ser algo extrañamente bueno dentro de ese mundo  invisible a nuestros ojos.

El lunes 15 de marzo a las nueve de la mañana,  Savanz despertó a la mujer y le dijo: “Voy y la traigo, vamos a buscar la bicicleta”. El hombre le había prometido a Maia comprarle una bicicleta nueva y se la llevó.

Cinco horas después, la comunidad de villa Cildañez cortó la autopista Dellepiane. Había desaparecido una niña de siete años.

Es la hija de todos

Todos conocían «M»,  en los comedores, en los merenderos, en la salita, en las ferias, en los pasillos, en las ocho manzanas de la villa, «la nena de la Beloso». Los vecinos la recuerdan recostada en el cochecito de bebé, comiendo un pan, sucia, con el pañal cargado, sin ropa, a la intemperie, expuesta al frío y al sol, a veces sin la madre.

Diagonales | Las primeras reacciones de la esfera política tras la aparición de Maia«M» fue raptada, alejada de su madre, o a lo mejor,  salió a recorrer las calle de una ciudad a veces mezquina,  su raptor, Carlos Savanz también es un marginado que vive en cada rincón donde se le permite detenerse y acurrucarse.

El hombre, acostumbrado a vivir en la calle, no usa teléfono celular, desconocía que lo estaban buscando y quizás,  por su cabeza estaba claro que no estaba haciendo nada malo, por lo que en realidad, no tenía una estrategia para esconderse.

Encontraron a Maia: minuto a minuto de la investigación y la desesperada búsquedaLuego de dos días de intensa búsqueda, las autoridades lograron dar con el paradero de «M», la pequeña de 7 años que había sido secuestrada por el cartonero Carlos Savanz. Según información que trascendió de la Policía, la niña junto a su captor fueron hallados en la Estación de Trenes de Luján,  aunque en lo personal, todavía me estoy preguntando como tardaron tanto de dar con su paradero, después de todo,  un hombre,  una niña  y una bicicleta viviendo en la calle y con cámaras en distintos puntos de la ciudad que pudieron identificarlos, no debería haber sido tan difícil hallar.

He leído por ahí que este caso  reveló la situación de crisis habitacional que hay en Argentina, yo quiero atreverme a nombrar a la hipocresía como parte de la naturaleza humana

El primer pedido de la niña fue comer una hamburguesa de McDonald’s  y  la casa de comida rápida se hizo presente con todo el combo y mucho más.  Mientras las cámaras filmaban tal acontecimiento y  yo simplemente me preguntaba, cuántas veces habrá llegado «M»  a las puertas de esa identidad para pedir,  no una  hamburguesa completa con papitas y gaseosa,  sino alguna sobra que ya nadie le prestaba atención  y fue expulsada inmediatamente sin nada para saciar su hambre.  

Esta es la pobreza que se  vive entre tantos niños y niñas que son víctimas de un sistema que vulnera constantemente sus derechos y no hace nada para restituirlos.

La pequeña no tiene casa porque vive en la calle y descansa sobre un colchón de goma espuma dentro de una carpa junto a su mamá Estela, entonces  ¿«M»  no regresa a su casa? La respuesta es simplemente es lógica  Porque  «M»  no tiene una y seguramente no volverá a ser mimada cuando pida una hamburguesa, porque ya las cámaras no estarán encendida y los medios no hablaran de tantas «M»  que deambulan por las calles de CABA,  ya que da la sensación,  nunca dejarán de ser invisibles o peor aún,  el gobierno hablará de tantas «M»   en campaña proselitistas como sea posible,  pero llegada la hora de gobernar y  será más importante los emprendimientos inmobiliario y poner  puntas de cementos de bajo de los puentes o barandillas en los bancos de las plaza para que las «M»   no tengan lugar donde recostarse.

Cuando hablamos de pobres entre los pobres,  yo tengo la necesidad de hablar de  hipocresía, tengo la necesidad de sentirme responsable por sentirme incapaz de hacer algo.

Apareció Maia: la encontraron a salvo en Luján y detuvieron al hombre que estaba con ella - LA NACIONLas «M»   no son parte del paisaje, no son invisible a nuestros ojos  y merecen muchas más atención de la que solo le damos cuando las cámaras se enciende.

No son responsable los vecinos de la Villa Cildañez, que viven a metros de la intersección de las avenidas Dellepiane Norte y Escalada, ellos salieron para pedir que «M»  regresara al menos a sus vidas,  después de todo,  no hay que olvidar, ellos también son productos de quienes pueden marcar la diferencia y no hacen nada.

No tengo duda que las   «M»  solo será un recuerdo y los pobres entre los pobres seguirán siendo parte del paisaje he invisibles a los ojos que no quieren ver y yo,  simplemente seguiré escribiendo editoriales y hablando de Hipocresía cuando trate estos temas.

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