ANTROPOFAGIA

 

Por KIETAIBL GUSTAVO

 

Nosotros no, desde ya, pero alguno de nuestros ancestros primitivos, prehistóricos, seguro lo han hecho. Existen registros documentados sobre “El hombre de las cavernas de Perigod” que  se comía a su prójimo sin ningún prejuicio  ¿Eran bárbaros entonces? Definitivamente asevero que ¡no! Actualmente hay tribus que lo hacen y gente “civilizada” que también lo hace. Todos recordarán la tragedia del avión Uruguayo en los Andes, en la que un equipo de rugbiers reconoció esta experiencia como necesaria para la supervivencia. Hay  libros contando dichas experiencias.

Hoy juzgamos con nuestra moral impuesta, nuestra educación occidental y preceptos religiosos muy arraigados.

La caricatura de Abbot y Costello, hombres blancos, cocinados con papas en una gran hoya circular, por “negros ignorantes” deja mucho que pensar, una imagen algo simple pero muy representativa. El canibalismo tribal tenía una finalidad, cada órgano se debía a un objetivo: El corazón se ingería para implantar la valentía, el cerebro para aumentar  la inteligencia, músculos para incluir la fuerza, los órganos sexuales para la virilidad y la reproducción. El cuerpo tenía una finalidad, un objetivo concreto aquí y ahora, no en el más allá. Era útil al individuo en particular y a la comunidad en general. Los atributos del fallecido sobrevivían y permanecían en y para la comunidad. Tenían un fin particular  y grupal.

El hombre actual, moderno, pensante, introduce la teatralización de la muerte, los rituales religiosos, la sepultura, los fríos ataúdes y el concepto del más allá,  incluyendo conversaciones con parientes.

Los animales toman distancia del hombre ya que no se comen a su semejante, no entierran a sus muertos, no los reconocen, no celebran ceremonias en su honor y memoria, no negocian con floristas y marmoleros,  ni tampoco imaginan la espiritualidad, ni mundos fantásticos paralelos.

Y siendo así, el hombre se apoderó de esto, viendo un nicho comercial, ofreciendo servicios de cremación, devolución de cenizas, cementerios privados para mascotas, misas, etc.  Vuelvo a preguntar… ¿Dónde está la barbarie?

Solamente el hombre es capaz de introducir el arte de comerse a su prójimo, los animales carecen de ese privilegio.

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