La iglesia de Pilar en 1820

Por Alberto Julio Fernández

Eclesialmente las tres provincias, Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos, pertenecían a la Diócesis del Río de la Plata, creada el 30 de marzo de 1620 por el Papa Paulo V, que al ser erigida comprendía todo el territorio de las actuales provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Corrientes, Entre Ríos y Misiones, la Patagonia, la República Oriental del Uruguay, los estados de Río Grande y Santa Catarina en Brasil, y la parte oriental de las actuales provincias de Córdoba y Santiago del Estero con límites imprecisos. En ese momento contaba con una sola parroquia, la de la “Santísima Trinidad” en la ciudad de Buenos Aires, que era sede de dos curatos: “el de los españoles” y “el de los naturales”.

Al finalizar el siglo XVII, la diócesis contaba con 80 años de vida y durante ese lapso habían sido creadas tres parroquias: la de “Todos los Santos” en la ciudad de Santa Fe de la Vera Cruz, la del “Santísimo Sacramento” en la ciudad de Colonia del Sacramento, en la Banda Oriental; y la de “Nuestra Señora del Rosario” en la ciudad de San Juan de Vera de las Siete Corrientes; que sumada a la existente de la “Santísima Trinidad” en Buenos Aires, hacían un total de cuatro parroquias. La escasez de clero y la pobreza de las ciudades fueron los motivos principales para el magro crecimiento parroquial.

El 23 de octubre de 1730 fueron creadas las seis primeras parroquias o curatos en la campaña bonaerense: la de la “Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María” en el pago de la Magdalena, actualmente Quilmes; la de la “Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María del Buen Viaje” en el pago de la Matanza, hoy Morón; la de “San Isidro Labrador” en el pago de la Costa, actualmente San Isidro, la de la “Pura y Limpia Concepción de la Santísima Virgen María” en Luján; la de “San Antonio de Padua” en los pagos de Areco, hoy San Antonio de Areco, y la de “San José de los Arrecifes” en Arrecifes; además, fue creado el curato o parroquia de “Nuestra Señora del Rosario” en Rosario (Santa Fe).

Desde el año 1730 se dio un sostenido crecimiento en él número de parroquias en la Diócesis de Buenos Aires, que al 23 de febrero de 1820, al firmarse el Tratado del Pilar, sumaban siete en la actual ciudad de Buenos Aires, veintidós en la Campaña Bonaerense (Quilmes, Magdalena, Luján, Lobos, Carmen de Areco, Morón, Arrecifes, San Nicolás, Pergamino, San Pedro, Salto, San Isidro, Tigre, San Fernando, San Antonio de Areco, Baradero, Exaltación de la Cruz, Pilar, San Vicente, Chascomús, Dolores y Carmen de Patagones), tres en Santa Fe (Santa Fe de la Vera Cruz, Coronda y Rosario), cuatro en Entre Ríos (Paraná, Concepción del Uruguay, Gualeguay y Gualeguaychú), nueve en Corrientes y doce en la Banda Orienta, haciendo un total de 57 parroquias.

Ayudantía parroquial de “Nuestra Señora del Pilar”

En esta evolución parroquial, el actual territorio de Pilar perteneció desde la creación de la diócesis de Buenos Aires, el 30 de marzo de 1620 hasta el 23 de octubre de 1730, a la Parroquia de la Santísima Trinidad de la ciudad de Buenos Aires. Desde 1730 hasta 1750 quedó bajo la jurisdicción del Curato o Parroquia de la “Pura y Limpia Concepción de María Santísima” de Luján.

A partir de 1750, monseñor Cayetano Marcellano y Agramont, obispo de Buenos Aires, creó bajo la jurisdicción de la Parroquia de la “Pura y Limpia Concepción” de Luján, la ayudantía parroquial de “Nuestra Señora del Pilar” en Pilar, con sede en la capilla construida por doña María Cabezas en 1731.

Estuvieron al frente de la ayudantía desarrollando las tareas pastorales los presbíteros Juan Isidro Illescas (1750–1752), Sebastián Hurtado Cordovés (1752–1756), Félix Moreyra (1756–1762), Pedro Pablo Reynoso (1762–1765), Lorenzo Casco Ávalos y Mendoza (1766–1768), Gregorio García (1768), Antonio Leytton (1768), Fausto Antonio Rodríguez (1768), Mateo Ponce de León (1768–1770) y Silverio Silverio Pérez (1770–1772).

Parroquia “Nuestra Señora del Pilar”

El 13 de noviembre de 1772, el obispo de Buenos Aires, monseñor Manuel Antonio de la Torre elevó a parroquia la ayudantía de “Nuestra Señora del Pilar”. Su jurisdicción abarcaba los actuales partidos de Pilar, Escobar, Moreno, José C. Paz, San Miguel, Malvinas Argentinas y parte de Tigre.

El primer cura párroco fue el presbítero doctor Vicente Arroyo, quien desempeñó su función desde 1772 hasta 1781, en que fue promovido al curato de la catedral de la Santísima Trinidad en Buenos Aires. Se desempeñó con verdadero celo pastoral atendiendo la formación en la doctrina a sus feligreses, recorriendo sus extensa parroquia para llegar hasta los feligreses más alejados, poniendo gran empeño en la atención de los enfermos y la administración del santo viáticos a los que estaban en peligro de muerte. Además se dedicó a reparar y agrandar la iglesia parroquial, incluso con la construcción del campanario, la sacristía, un cuarto para guardar trastos y por último la vivienda para el sacerdote.

En 1781 hasta 1784, le sucedió como párroco el presbítero Juan Francisco Castro y Careaga, y desde este último año el presbítero doctor Luis Antonio García de Tagle, quien desarrolló una intensa y laboriosa actividad. La Iglesia era una capilla de ladrillos y techo de tejas, realizando el padre Tagle muchas refacciones, las que debido a las intensas lluvias y desbordes del río eran poco duraderas.

El 8 de octubre de 1797, reunido al alcalde Martín de Arnaes, el cura Tagle y los vecinos del lugar trataron el traslado del templo parroquial a una zona más alta, ya que el terreno era muy anegadizo. Se solicitó al virrey el terreno competente para iglesia, cementerio, sacristía casa parroquial, escuela, plaza y demás espacios necesarios. Para estas tratativas fue delegado el cura Tagle. Hubo idas y venidas, elaboración de planos, presupuestos. En 1803, el obispo de Buenos Aires, monseñor Benito Lue y Riega visitó Pilar comprobando el estado ruinoso de la Capilla, solicitando adaptar la vivienda del sacerdote, un rancho de paja, para los usos sagrados. Además, el obispo le aconsejó al padre Tagle, dada la extensión de la Parroquia, que procure un sacerdote del clero que lo ayude en la campaña para la celebración sacramental, la enseñanza de la doctrina y las obras de caridad.

Desde 1805 hasta 1809 se desempeñó como cura párroco el presbítero Julián Navarro, sucediéndole en 1809, el presbítero Juan Pablo Pinazo, nieto de Manuel de Pinazo e hijo de José Gregorio Pinazo, quien fallece en 1812.

“Sede vacante”

Monseñor Benito Lue y Riega fue el último obispo de la época colonial. El papa Pío VII, el 18 de octubre de 1802 lo preconizó como 14º Obispo de Buenos Aires. Monseñor Lue y Riega, natural de Lugo, Galicia, tomó posesión de la diócesis por apoderado el 24 de marzo de 1803, llegando a su sede episcopal al mes siguiente. Gobernó por nueve años la diócesis de Buenos Aires. Enfrentado con el primer gobierno patrio, falleció el 22 de marzo de 1812.

Con la muerte del obispo la diócesis entró en un período de 20 años con “sede vacante”, es decir sin obispo designado. En esas circunstancias, el Cabildo Eclesiástico, integrado por los canónigos de la Catedral, debía elegir un presbítero como provisor o vicario capitular para que resolviera los asuntos de mayor urgencia.

La Diócesis de Buenos Aires, durante el período de sede vacante fue gobernada por 11 sacerdotes “provisores eclesiales”, todos con el acuerdo de los sucesivos gobiernos patrios. El 23 de febrero de 1820, al firmarse el Tratado del Pilar, era provisor eclesial de Buenos Aires, el presbítero Juan Dámaso Fonseca.

En cuanto a la Parroquia “Nuestra Señora del Pilar”, en 1812 fue designado el presbítero José Marcelino Herrera, quien permanecerá hasta 1817, quien solicitará al Cabildo la necesidad de contar con una escuela de primeras letras en el partido.

Posteriormente a partir de 1817 se desempañará como párroco el presbítero Pascual Alejandro de Rivas, quien junto a los vecinos, dirigieron por última vez el 18 de abril de 1818, una nota al Cabildo de Buenos Aires, pidiendo el traslado de la Iglesia y el pueblo a una zona más elevada, y la construcción de una escuela. El 3 de junio de 1818 el Cabildo aprobó y autorizó a realizar lo solicitado. En ese mismo año el padre Rivas mandó a abrir la escuela. Un año después, el cura párroco fue separado de su cargo.

Firma del Tratado del Pilar y años posteriores

En 1820, cuando se firmó el Tratado del Pilar, se desempeñaba como cura párroco José Vicente de Arraga, quien comenzó la construcción del templo de Nuestra Señora del Pilar en el nuevo sitio, pero fue abandonada al poco tiempo de iniciada. Sin embargo, se puede apreciar por el libro de Cuentas, que hubo distintos momentos en que se continuó con las obras. A modo de ejemplo, dichos libros señalan que en 1827, se procedió al “enladrillado de la Iglesia y a la reparación del campo santo”.

En cuanto a la “sede vacante”, el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre la Santa Sede y los países antes sujetos a la Corona de España fue lento y arduo. En abril de 1823, pasó por Buenos Aires monseñor Juan Musi, Delegado Apostólico del Papa Pío VII, con destino a Chile, con un espíritu abierto a las negociaciones, pero esta misión no produjo resultados prácticos. Dos años después, el 5 de marzo de 1825, monseñor Juan Musi, Delegado Apostólico del Papa León XII, designó a monseñor Mariano Medrano y Cabrera, Delegado Apostólico de Buenos Aires, manteniéndose oculto su nombramiento.

Nombrado gobernador de Buenos Aires, Don Juan Manuel de Rosas, a fines de 1829, sea por religiosidad sea por política, fue el primero que se preocupó de normalizar la situación religiosa tratando de facilitar la designación del Pastor para la Iglesia de Buenos Aires. De este modo, el 7 de octubre de 1829, el Papa Pío VIII nombró a monseñor Mariano Medrano y Cabrera obispo titular de Aulón, con las facultades de ejercer su nuevo rango en todas las iglesias que dependían de Buenos Aires. Cinco meses después, el 10 de marzo de 1830, el papa Pío VIII lo designó Vicario Apostólico en Buenos Aires. Fue consagrado obispo en Río de Janeiro, por monseñor Pedro Ostini, Nuncio Apostólico en Brasil, el 28 de septiembre de 1830.

El 2 de septiembre de 1932, finalizó el período de sede vacante, cuando el Papa Gregorio XVI preconizó a monseñor Mariano Medrano y Cabrera, como 15º Obispo de Buenos Aires. Tomó posesión de su sede el 26 de marzo de 1833. Falleció el 7 de abril de 1851 en Buenos Aires.

Dada la extensión de la diócesis, el 2 de julio de 1832, el Papa Gregorio XVI preconizó a monseñor Mariano José de Escalada Bustillo y Zeballos, obispo titular de Aulón y Auxiliar de Buenos Aires. Fue consagrado el 21 de junio de 1834. Veinte años después, 23 de junio de 1854, asumió como 16° Obispo de Buenos Aires. Tanto monseñor Mariano Medrano y Cabrera como su sucesor, monseñor Mariano José de Escalada, eran naturales de Buenos Aires.

Templo Parroquial de “Nuestra Señora del Pilar”

En 1821, el cura párroco presbítero José Vicente de Arraga, había comenzado la construcción del templo de Nuestra Señora del Pilar en el nuevo sitio, si bien las obras no tuvieron continuidad, hasta fin de esa década se seguirá utilizando el templo anterior.

Desde 1830 hasta 1852, se desempeñó como párroco el presbítero Fausto José Rodríguez, donde se destaca las ofrendas que realizaban los feligreses para el culto y veneración de la Santísima Virgen del Pilar. En 1851 se refaccionó el campanario y el cementerio, entre otras obras.

En 1853 asumió como párroco el presbítero Domingo Aleman, quien junto al Juez de Paz, Mateo José Piñero y al síndico del pueblo, Baltazar Ponce de León, solicitaron al ministro Irineo Portela, la autorización para concluir la obra del templo. Se realizó una inspección al edificio que comenzó a construirse en 1821, encontrándose rajaduras debido a que los muros estaban construidos unos con barro y otro con cal, aconsejándose demoler las partes deficientes.

El 2 de noviembre de 1854 se aprobó el presupuesto para la obra del templo, iniciándose poco después la construcción.

En 1855 sucedió al padre Aleman como párroco el presbítero Juan José Brid, lapso en que se termina la construcción del templo de Nuestra Señora del Pilar, pudiéndose apreciar un mármol a la entrada del templo que expresa: “En el año de 1821 se dio principio a este templo de N. S. del Pilar por D. Lorenzo López y estuvo interrumpida la obra hasta el año 1854, en que continuó hasta la conclusión promovida nuevamente por D. Mateo José Piñero, actual Juez de Paz del Partido y fue bendecido el 24.12.1856 por el ilustrísimo Señor Obispo Diocesano Doctor D. Mariano José de Escalada. J.B.”, cabe aclarar que las iniciales J.B. corresponde al cura párroco Juan José Brid.

Al año siguiente de la firma del Tratado del Pilar, comenzó la construcción del templo de Nuestra Señora del Pilar en su nuevo emplazamiento, concluido e inaugurado 36 años después.

Compartir nota

Sea el primero en comentar en "La iglesia de Pilar en 1820"

Deje un comentario